Campiña

Rumbo laboral a Francia

Varias decenas de personas esperan poder viajar a Francia para realizar sus campañas agrícolas

Varias decenas de personas esperan poder viajar a Francia para realizar sus campañas agrícolas

Decenas de personas se reunieron en la tarde-noche de ayer en el teatro de Guadalcacín para ir trazando la hoja de ruta de la que esperan que sea una salida laboral a corto plazo: trabajar en Francia.

Varios cientos de personas de las entidades locales de Torrecera, Guadalcacín, Estella del Marqués y San Isidro llevan meses preparándose, estudiando tanto el idioma francés como los usos y costumbres del país vecino, para encaminarse a partir de finales de este mes de enero a trabajar en distintas campañas agrícolas en diferentes zonas del país.

El proyecto, en el que ya han participado alrededor de 60 familias de Torrecera, San Isidro y El Torno, se puso en marcha el verano pasado gracias a la iniciativa de una vecina de La Barca, Manuela Parra Fernández, que habiendo residido durante más de tres décadas en Francia, pensó que podía echar una mano y aprovechar su experiencia para conseguir trabajo allí. La buena disposición inicial del Ayuntamiento de Torrecera, al que después se han unido otros, ha conseguido que poco a poco vaya germinando esta iniciativa.

Un grupo de trabajadores de la zona rural en la campaña de la manzana el pasado verano en Francia

Un grupo de trabajadores de la zona rural en la campaña de la manzana el pasado verano en Francia

De hecho, ayer en el teatro de Guadalcacín se formaron las cuadrillas de labor en el campo y se ofrecieron algunos detalles útiles y otros esperanzadores, como el hecho de que una pareja de San Isidro haya firmado ya un contrato de carácter indefinido en Francia: algo casi impensable en nuestro país en estos momentos. De hecho, tan fructíferas han venido siendo las gestiones que se están llevando a cabo que está previsto que a finales de mes uno de los empresarios agrarios franceses con los que se ha contactado, y para quien ya se ha trabajado en una primera fase, se desplace hasta la zona rural para conocer personalmente a los grupos de trabajadores que prevé contratar a partir de ahora.

Recoger espárrago blanco en la zona de Bayona, vendimiar en Burdeos y Lyon o recoger fruta en el Sudeste son algunas de las previsiones laborales que se manejan, aunque también está previsto que se realicen contratos de guardeses de finca y en la construcción; porque en la iniciativa no sólo se contemplan trabajadores agrarios, sino también de otras especialidades. Se trata, en la mayoría de los casos, de contratos temporales, de campaña agrícola, lo suficientemente bien remunerados como para que después de pagar alojamiento y manutención, quienes los realicen lo hagan con un buen sueldo de vuelta a sus hogares.

Por otro lado, uno de los puntos más importantes es que los trabajadores y trabajadoras salen desde la Campiña con el trabajo asegurado, el alojamiento buscado y, sobre todo, que cuentan con el asesoramiento continuo de una persona que conoce bien el país vecino, su organización laboral y que está pendiente 24 horas por si surge cualquier problema. Si se necesitan tres cuadrillas en una zona concreta, para un trabajo concreto, se busca ese perfil y se cierra el viaje. Nadie va a la aventura ni sin un previsible contrato que firmar.

De hecho, una de las cuadrillas que ya viajó el pasado verano al país vecino aclaró ayer en esa reunión muchas de las dudas de quienes quieren ahora emprender el mismo camino, dando buena muestra de la seriedad del proyecto: cuánto dinero hay que llevar, por cuánto sale el viaje, cuántas horas se trabaja al día, cómo se recibe el salario, qué ocurre si uno se pone enfermo, cómo se pueden «echar horas extra» o qué pasa cuando vuelva a España con esa nueva ley que parece que va a eliminar el derecho a la seguridad social para los que salgan a trabajar fuera,…

A pesar de que muchos desempleados y desempleadas de Jerez se han interesado por participar de esta iniciativa, la oferta inicial es para las personas que están empadronadas en las cuatro entidades locales que han confiado en el proyecto y que están sustentándolo económicamente.

Entre los que emprenderán pronto este viaje, había ayer nervios, ilusión y también preocupación, por lo que no deja de constituir una aventura, aunque se trate de una aventura por pura necesidad. «Me recuerda a cuando en los años 60 nos íbamos con la maleta de cartón», decía ayer uno de los presentes.

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