Campiña

El Marrufo en la Memoria Histórica

La fosa común del Cortijo El Marrufo, en el término de Jerez, fue declarada ayer, junto a otros 13 enclaves andaluces Lugares de Memoria Histórica por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, de acuerdo con el decreto de agosto de 2011 que instaura esta figura para recordar los principales emplazamientos de la represión franquista y homenajear a las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura.

Los 14 nuevos Lugares de Memoria Histórica se suman a los dos primeros que fueron declarados en diciembre de 2011: la Casa de Blas Infante en Coria del Río (Sevilla) y el lugar de su fusilamiento en el kilómetro 4 de la antigua Carretera de Carmona, en el término municipal hispalense.

De acuerdo con el decreto regulador de esta figura, la consideración de un emplazamiento como Lugar de Memoria Histórica obliga a la administración pública titular a garantizar su identificación, señalización, preservación y, en el caso de que experimente alguna transformación de importancia, a mantener una huella o registro permanente que sirva para recordar los hechos relacionados con el sitio. Cuando la propiedad sea privada, la Junta fomentará la firma de acuerdos con las personas y entidades titulares.

La finca El Marrufo, en el término municipal de Jerez de la Frontera (Cádiz), en la confluencia con la provincia de Málaga, está dentro del Parque Natural de los Alcornocales. Fue tomada a comienzos de noviembre de 1936 por tropas de Falange, Guardia Civil y voluntarios de las milicias, y cedida durante la guerra civil a las fuerzas franquistas para su uso como cuartel.

El momento álgido de la represión en esta zona coincidió con el ataque a la aldea de La Sauceda, muy próxima al cortijo, donde se habían escondido muchos republicanos tras el golpe de estado del 1936 en su intento de llegar a la provincia malagueña. Las mujeres y los niños, llevados a la finca en camiones, fueron encerrados en la capilla y los hombres en un barracón-almacén cercano. Algunas supervivientes recuerdan cómo les cortaron el pelo al rape a muchas de ellas y, durante las noches y madrugadas, eran sacadas fuera para ser violadas o fusiladas.

Cerca del templo, tras unas naves que aún se conservan, existe una pendiente, antes presidida por una cruz de hierro, donde está la fosa en la que las mujeres fueron sepultadas. No obstante, en los alrededores del cortijo hay varias zonas de enterramiento, de las más numerosas de la provincia, con cientos de fusilados, según algunos vecinos.

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