Campiña

Paqui Gago, toda una vida asociada al mundo rural

Llegó a la presidencia de la Federación Sol Rural casi como siguiendo un camino natural después de toda una vida dedicada al mundo del asociacionismo femenino, cultural y/o familiar. Quizá por ello, Paqui Gago formará parte hoy 26 en Sevilla, de un grupo de mujeres que contarán «Experiencias singulares en el medio rural», en una Jornada a nivel andaluz, organizada por la Asociación para el Desarrollo Rural de Andalucía, ARA.

Francisca Gago, Paqui Gago, recuerda que corría el año 1975 cuando comenzó su andadura en una asociación de amas de casa de La Barca de la Florida. «Concebimos la asociación», dice, «como un instrumento para reivindicar nuestros derechos. Era una oportunidad de que se nos escuchase y nos sentíamos atrevidas», asegura. Y recuerda numerosas anécdotas de aquella época, como la situación tan comprometida en la que pusieron en mitad de un acto público a un alcalde barqueño de la época que pretendía prohibir que en la pedanía se comercializase otro pan que el que él proponía; o la reivindicación ante el militar de mayor rango del Cortijo de Vicos para que se cedieran terrenos para construir viviendas sociales.

«Teníamos un espíritu combativo y de justicia», recuerda Paqui, «y actuábamos con la convicción de que íbamos a conseguir aquello que nos proponíamos, porque era justo y pensábamos que teníamos que asumir nuestra responsabilidad al hacerlo».

Después vendría su participación en comunidades cristianas de base;  en el Grupo de Cultura Independiente que fue pionero en la organización del Día de la Mujer Rural y en la Feria del Libro de La Barca; y en el seno de la asociación «Mujer y Familia», desde hace 19 años, donde aún continúa su andadura y desde donde accedió hace ya algunos años a la presidencia de Sol Rural.

Desde su puesto como maestra, además, mantenía un estrecho contacto con muchas madres, fundamentalmente, «porque son las madres las que estaban y acudían a todas las reuniones», fomentando y colaborando en las actividades en las que participaban niños y niñas y promoviendo actividades de carácter extraescolar, «porque cuando salían del colegio no había nada para ellos».

Recuerda de aquella época que «las mujeres no teníamos ninguna vía para expresarnos», por eso fueron tan importante los planes de Igualdad que la Junta de Andalucía comenzó a poner en marcha, a través del Instituto Andaluz de la Mujer, con una trayectoria como modelo para otras comunidades que según Paqui sigue siendo muy reconocido.

Pero el germen de la Federación Sol Rural se gestó a través de los primeros pasos de lo que hoy es el Grupo de Desarrollo Rural, «al que todo el mundo llamaba Proder», recuerda Gago. A través de un proyecto de diagnóstico participativo se pudo poner en valor por fin y comenzar a dar una estructura a un interés de empoderar el mundo asociacitivo rural que ya existía. «Confluyeron las dos cosas», asegura Paqui, «por un lado, el trabajo que ya se venía haciendo en diversas asociaciones en toda la zona rural y el impulso que se había dado al asociacionismo femenino desde el IAM; por otro, la posibilidad de hacer ese diagnóstico y la toma de conciencia de que esa fortaleza no podía perderse y que había que darle una estructura: la federación».

Los primeros pasos se dieron a finales de los años 90 de la mano del GDR, se constituyeron finalmente en el año 2001 y después llegó «el MAR, Mujeres del Ámbito Rural», recuerda, «el primer proyecto que aportó recursos a la Federación, ya como tal, y en el que tuvo un papel muy importante la entonces concejala Toñi Asencio», al que se sumaría el IAM, con apoyo económico e institucional y el GDR, a través de una orden específica de género de la Consejería de Agricultura.

«Lo mas destacado de SOL RURAL», declara convencida su presidenta, «es que realmente las mujeres se sienten partícipes y protagonistas. Las reivindicaciones son prioritarias y además predicamos el empoderamiento con el ejemplo: allí donde se decida sobre algo que nos importa, allí queremos estar».

Quizá precisamente por ello, en su inicio SOL RURAL aglutinaba a 13 asociaciones de mujeres  que hoy, una década después, se han convertido en 32; lo que supone un grupo de más de 2000 mujeres de toda la zona rural de Jerez.

Ese camino de empoderamiento, conciencia y sensibilización de la igualdad les ha llevado, por ejemplo, a realizar proyectos de formación de empleo, talleres de las más diversas temáticas, incluidas las nuevas tecnologías y a formar parte de la Junta Directiva del GDR de la Campiña de Jerez desde 2004.

«Para nosotras es fundamental», asegura, «seguir trabajando día a día por promover la concienciación en materia de igualdad, promover que las mujeres se sientan pertenecientes a un grupo, que descubran los avances en igualdad y que se atrevan».

Y como ese ejemplo de atrevimiento cita su participación, la de la Federación Sol Rural, en el Consejo Local de la Mujer, pero también el el Consejo Andaluz de Participación de las Mujeres, en la Coordinadora de Mujeres por la Igualdad a nivel nacional, en la Mesa de las Mujeres del Ministerio de Agricultura y en varias propuestas a nivel europeo relacionadas con los programas DIDO y EQUAL, como el Foro Europeo de Cáceres.  «Y ya que nos han puesto en ese nivel de participación», asegura, «tenemos que continuar con la labor». Una labor y una implicación que también ha dado sus frutos en forma de premios hasta el momento, como el premio Racimo, de la Delegación de Igualdad del Ayuntamiento de Jerez, el Premio Ciudad de Jerez, entre otros.

A estas alturas, y con una parte de camino bien recorrido desde la Federación Sol Rural lo que se plantean como prioritario es «seguir con el desarrollo de la transversalidad de género, de la participación de las mujeres, del desarrollo rural», una labor en la que seguirán a pesar de las dificultades propias del momento económico por la falta de subvenciones; porque como dice Paquita Gago, «para ser reivindicativas, no hacen falta subvenciones» y porque «en el desarrollo de la mujer está el desarrollo de todos».

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